El resultado de las pruebas.

 


 

El rey Nabucodonosor es engañado por sus súbditos por celos y envidias contra Daniel y sus amigos (Daniel 3:12). Lleno de ira, el rey decide castigar a los tres varones judíos por no seguir sus instrucciones (adorar a sus dioses y sus imàgenes Daniel 3:12). Por dicho motivo, tanto Daniel como sus compañeros son echados a un horno de fuego (Daniel 3:21). Estando Dios de parte de estos tres varones fieles, nos narra la historia que al salir de la prueba estos iban: 1- Sin que el fuego los hubiera tocado; 2- Ni sus cabellos se habían quemado; 3- Sus ropas estaban intactas, y 4- Ni siquiera tenían olor a fuego o humo (Daniel 3:27). Esto aún nos sucede a los creyentes cuando las tribulaciones vienen a nosotros, y hasta cuando las tribulaciones son provocadas por nosotros mismos, pero estamos luchando por ser fieles delante de Dios. Esto nos lo explica el apóstol Pablo (2ª Timoteo 2:15). Todo creyente es probado en algún momento de su caminata, de entrada, a media caminata, o, al final de la misma. Por experiencias vistas, sabemos que quienes son probados en el inicio de la caminata es porque tienen misiones muy especiales en la vida (Cristo, el Bautista, los discípulos, el apóstol Pablo).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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