Esclavos de Jesucristo.
En la antigüedad cuando no habían leyes que defendieran a
los seres humanos que estaban en desventaja económica, material o bèlica, y un
pueblo o una nación invadìa a otra, inmediatamente la sojuzgaba haciéndola
perder todos sus derechos, en otras palabras los volvìan sus esclavos (vea en wilkipedia,
esclavitud). En el tiempo en que nuestro Señor Jesucristo hizo su aparición en
el mundo hace dos mil años, el pueblo judío sabìa “exactamente” el significado
y las consecuencias de esa situación. Fue por ello, que cuando el apóstol Pablo
(Saulo de Tarso) les enseñò en la epístola a los Gàlatas 5:1: “No se sometan al
yugo de la esclavitud del pecado”, ellos comprendìan perfectamente el
significado, pues sabìan perfectamente que un esclavo “tiene” que hacer lo que
su amo le indica de lo contrario sufrirà un castigo. Es por ello también, que
nos exhorta, a mejor ser soldados o esclavos de Cristo que del pecado y del
diablo (2ª Timoteo 2:1-3). Meditemos
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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