Gènesis de una relación. (Parte dos)

 


Punto cinco: Por predicar SU doctrina, SU evangelio, los religiosos conspiran para asesinar a Cristo (Juan 11:45-53). Punto seis: Cristo es crucificado por ese motivo y al tercer día resucita (Lucas 24:1-7). Punto siete: Luego de resucitado Cristo NUNCA entra a una sinagoga ni al templo, sin embargo, se les aparece a las mujeres en el cementerio (Lucas 24:1-10); a los discípulos en casas (Juan 20:26); en caminos (Lucas 24:13-15); y junto al mar (Juan 21:1). Entonces, preguntamos: ¿No nos parece sumamente extraño què, siendo considerados en la antigüedad, y hoy mismo, los templos “tan sagrados”, la “casa donde Dios habita”, y el “lugar de la unciòn”, el Hijo de Dios NO haya entrado ni se haya aparecido cuando YA estaba revestido de TODA su gloria (Juan 20:17) NI en el templo NI en sinagoga alguna?  En otro sentido, dicha situaciòn “volverà a suceder” en el tiempo del fin, confírmese en 1ª Tesalonicenses 4:16-17. Punto ocho (un poco de historia): Año 70 de nuestra era, el imperio Romano dirigido por el emperador Tito, invade Israel por una revuelta de estos, y, no solamente destruye la conspiración sino además el templo y exilia a todo “creyente” en Cristo, prohibiendo bajo pena de muerte la prèdica de “esa” doctrina, por lo que NO hay templos NI sinagogas en donde reunirse pues serían perseguido. En otras palabras, NO hubo lugares públicos en donde los creyentes pudieran expresar su fe (vea una referencia en Hechos 24 completo).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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