Hablar en lenguas ¿Què significa?

 


Cristo prometió: “Es necesario que yo me vaya, porque cuando me vaya, os enviarè al Consolador, El Espìritu Santo (Juan 16:7). Y ¿para què lo iba a enviar? Pues nos lo explica él mismo: “El, os enseñarà todas las cosas” (Juan 14:26). Y, entre las cosas que nos enseñarà está: “Ungirnos para hablar en lenguas” (Hechos 2:3-4). Ahora bien, esas lenguas NO eran sonidos raros, exòticos, repetitivos y sin sentido para impresionar, ni mucho menos confundir a propios y extraños (1ª Corintios 14:13-19). “Fueron y son idiomas y dialectos ajenos a los idiomas y dialectos maternos”. En otras palabras un idioma o un dialecto “distinto” con el que se nace. Esto lo podemos comprobar en Hechos 2:4-11, en donde los apóstoles hablan en idiomas y dialectos en los cuales NO habían nacido (verso 8); y que fueran dirigidos al menos a personas de 15 nacionalidades distintas (Partos, medos, egipcios, etc). Escrituralmente, entonces, vemos que hablar en lenguas NO es un “ratatacata” repetitivo y sin sentido, que hoy significa una cosa y mañana otra, sino es un “idioma o dialecto” que NO es el nuestro pero que sì existe, y, sobre todo, dirigido a personas específicas que sì lo hablan y lo entienden (vea los versos 9 al 11). Cualquier otra situación es una pantomima, una parodia, una pobre imitación… una vanidad de vanidades dijo el sabio Salomòn (Eclesiastès 12:8 y 12). Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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