Los entendidos entenderán. (Parte final)

 


El Proverbio 25:2 nos declara: “Es gloria de Dios esconder un asunto, pero es privilegio del Rey descubrirlo”. Preguntamos: ¿Còmo conoceremos los secretos de Dios, si nunca nos acercamos a buscarlos?  Ahora bien, si Dios nos está diciendo que “sì” pueden ser descubiertos sus secretos: ¿Què nos impide meternos en sus asuntos y encontrarlos? En otro sentido, ¿Còmo seremos entendidos, si nos dejamos llevar por lo que “otros” nos dicen, en lugar de investigar y tratar de entender por nosotros mismos directamente de Dios? (2ª Crònicas 16:9a). En cierta ocasión Cristo dijo: “Escudriñad las escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenèis la vida eterna” (Juan 5:39). ¡NO DIJO: oìd y escuchad a los que escudriñan las escrituras!, es más, nos advirtiò acerca de hacer eso! (vea Mateo 23:2-3). Y también nos exhortò diciendo: “Quien pide… recibe; a quien toca… se le abrirà; quien busca… encontrarà” (Mateo 7:7). Ser entendido no viene por osmosis, o, por escuchar a otros, sino por ser diligentes y buscar directamente “a” y “en” Dios. Cuidèmonos de los que sarcàsticamente nos llaman “llaneros solitarios” con tal de tenernos sojuzgados (Hebreos 4:16 y Mateo 23:3,4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

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