Nunca, nunca.
Las religiones proclaman a sus dioses desde la antigüedad,
y los proclaman como él “único” Dios verdadero. Algunas religiones son
pacìficas y solamente ignoran a quienes no les escuchan y siguen, pero
lamentablemente existen otras que consideran a quienes no les escuchan y siguen
como enemigos, y además, son violentas en extremo. Ningùn ser que se considere el
Dios verdadero, o, al cuál mencionemos como el Dios verdadero, puede serlo, si
en lugar de amor emite, enseña y nos llama a la violencia (1ª Juan 4:7-9). El
punto es el siguiente: El pueblo de Israel siempre ha proclamado a Jehovà como
su único y verdadero Dios, y a Jesucristo como su Hijo Unigènito (Juan 1:14;
3:18 y 1ª Juan 4:9). Repetimos, muchas otras religiones dicen tener al Dios
verdadero, pero ninguna nación, como le ha sucedido al pueblo de Israel ha sido
perseguida por siglos por ese motivo. Los imperios han venido uno tras otro (Egipcio,
Babilonico, Persa, Griego, Romano, etc), persiguiendo solamente a Israel, a
ningún otro pueblo ni deidad. Y, por supuesto, ninguno de ellos (imperios) han
prevalecido mientras que Israel ahora ya es nación otra vez. Entendamos: Nunca,
nunca otro pueblo ha sido perseguido y disperso por su Dios como lo ha sido
Israel. ¿No será acaso porque Israel sì tiene al Dios verdadero? (Deuteronomio
28: 1-14). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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