Y volverà a suceder.

 


Noè predicò por 120 años que una catástrofe vendría sobre la humanidad si no se arrepentían de sus pecados, y sin embargo, nadie le creyó, pero llegó el día último del año 119 y lo que se había anunciado sucedió, el juicio por medio de un diluvio, y entonces para TODOS ya fue tarde menos para Noè y su familia (vea Gènesis 7:11; Mateo 24:38-39; y 2ª Pedro 2:5). Aproximadamente 3,500 años después aparece otro pregonero de justicia como Noè, Juan el Bautista, vestido de piel de camello y con un cinturón de cuero (tome nota que NO vestía segùn Giorgio Armany, ni Tom Ford, ni Christopher Baley, Mateo 3:4). Y, en èste caso, muchos creyeron, con la gran excepción de los religiosos de la época. Està profetizado que otra vez vendrà un espíritu que nos llamarà al arrepentimiento en los tiempos del fin de la era (Malaquìas 4:5 y Apocalipsis 11:3). La pregunta es: ¿Ya nos pusimos a pensar que muchos se preguntaron en su momento, el por què no le hicieron caso a los anuncios de Noè y de Juan el Bautista, por lo que tuvieron que pagar las consecuencias?  NO seamos de esos que llegado el momento se arrepienten de NO escuchar a quienes nos anuncian lo que viene, seamos “sensatos”, las escrituras nos advierten: “El entendido ve el mal y se aparta, más los necios recibirán castigo” (Proverbios 22:3). Volverà a suceder. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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