Los lienzos y un sudario.

 


 

Los cuatro evangelistas nos narran, cómo, el primer día de la semana (domingo) después de la crucifixiòn, tanto los apóstoles como las mujeres que seguían y amaban a Cristo fueron a su tumba y la encontraron vacìa (Mateo 28:1; Marcos 16:1; Lucas 24:1 y Juan 20:1). Como podemos comprobar en los versos anteriores, los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos indican los nombres de las personas que estuvieron allí, pero solamente Juan nos narra un detalle: “Cuando Pedro entró al sepulcro vio los LIENZOS (con los que habían envuelto a su maestro), y, el SUDARIO (que había estado sobre su cabeza) (Juan 20:1,6 y 7). Cristo pues, al momento de ser sepultado fue envuelto en DOS mantos o lienzos, NO en uno (el que tenga oídos para oìr que oiga). Es más, la explicación va más lejos: “El SUDARIO no estaba puesto con los LIENZOS, sino enrollado en un lugar aparte (Juan 20:7 final). Repetimos: Cuando los apóstoles entraron al sepulcro encontraron LOS LIENZOS… que cubrieron el cuerpo de Cristo; y, UN SUDARIO… que cubriò su cabeza. El que tenga entendimiento que entienda.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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