Noticia tras noticia nos lo muestran.

 


 

Conocemos congregaciones en las cuáles es terminantemente prohibido leer, escuchar o ver noticias del mundo. Al principio hacen creer que es por salud espiritual para no contaminarse con el mundo, pero pronto la verdadera razón se hace evidente, con tal de tener sojuzgadas a las ovejas y poderlas manipular a sabor y antojo, el liderazgo sì las lee, escucha y ve. Así, bajo el temor, el camino propuesto està asegurado. Cristo, cuando nos hablò de los tiempos del fin, nos hizo ver que uno de los primeros sucesos de dicho tiempo era el “engaño” al que serìamos sometidos quienes viviéramos en ese tiempo (Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21). Luego nos hablò de guerras y rumores de guerras; naciones contra naciones; y reinos contra reinos. Que habría terremotos, hambres, pestes y terror, y terminò diciéndonos que habría señales en los cielos. La pregunta es: ¿Si a la par de estudiar nuestras escrituras, no leemos, escuchamos o vemos noticias: ¿Cómo nos enteraremos de esos sucesos; del grado o intensidad que están alcanzando, y sobre todo, en què momento de la historia estamos?  Ciertamente  NO somos de èste mundo, pero vivimos en él. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa