Pidiendo por ¿El pan nuestro de cada día?.

 


 

Cuando Dios hablò con Salomòn para decirle que él sería quien dirigiría a su pueblo por algunos años, en la oración de Salomòn lo que destacó fue que pidió “sabiduría y buen discernimiento” para gobernar (1ª Reyes 3:9). Què gran diferencia la nuestra para con aquèl gran sabio. Nuestras oraciones de petición son siempre egoístas, egocéntricas y personales. Si tan sólo entendiéramos la bendición que es pedir por las necesidades de otros, confiando en que al hacer eso nuestro Dios se encargarà de las nuestras. Los dos grandes mandamientos de la ley de Dios que Cristo nos dio son: Amar a Dios sobre todas las cosas materiales; y amar al pròjimo, o sea, preocuparnos por las necesidades de otros tanto cómo por las nuestras (Mateo 22:36-40). Meditemos, estamos tan preocupados por el pan nuestro de cada día, que olvidamos las necesidades de nuestros semejantes. Cristo dijo: “No he venido a ser servido… sino a servir” (Mateo 20:28), preguntamos entonces: ¿Si somos sus seguidores, y la consigna es hacer lo que él hizo, por què NO nos preocupamos por servir al pròjimo como nos preocupamos por servirnos a nosotros mismos?

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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