Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte uno).

 


 

¿Por què creemos que Jesús el hombre nacido en Nazaret, fue el tan anunciado Mesìas (Cordero), el Hijo de Dios hecho carne de las profecías de los judíos? Porque todo judío estudioso de las escrituras conocía las características que èste debía cumplir. El profeta Isaìas nos dice: “He aquí vuestro Dios viene con retribución, Dios mismo vendrà, y os salvarà” (Isaìas 35:3-6)… ¡Esa era la PROMESA!. Y, las SEÑALES serían… ¡Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos; los oídos de los sordos se abrirán; el cojo saltarà como un siervo; y cantarà la boca del mudo! (Isaìas 35:5-6). Ahora bien, cuando Juan el bautista estaba preso, envió un mensajero a Cristo con èsta pregunta: ¿Eres tú quien había de venir, o esperamos a otro? (Lucas 7:20). Entonces Cristo responde en “clave”: “Id, y haced saber a Juan què: ¡Los ciegos ven; los cojos andan; los sordos oyen; y los muertos son resucitados! (Lucas 7:22). Todas las señales que había de tener quien fuera el Cristo, el Mesìas, el enviado de Dios. Por eso también nosotros creemos que el Jesús de Nazaret era el Cristo, el Hijo de Dios viviente, Aquèl Cordero que había de ser inmolado, y, el cuál SU pueblo no iba a recibir (Juan 1:11)!.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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