Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte cuatro).

 


Todos estos acontecimientos que el apóstol Juan nos está narrando, los recibió de Cristo según el mismo nos lo dice en Apocalipsis 1:1, para que se los haga saber a los “siervos del Señor” (por eso indica SUS siervos), NO a cualquiera que se denomine siervo (mismo verso). Y, comprobamos la veracidad de los hechos por al menos dos razones: Primera: Cristo, es el Hijo de Dios y sabe el plan de su Padre (Juan 1:1-3 y Gènesis 1:1 y 26): Segundo: El Padre se lo mandò mostrar en detalle en el monte de la transfiguración por medio de Moisès y Elìas (Lucas 9:31).

Por ello, Cristo se los explicó a los cuatro discípulos (Pedro, Jacobo, Juan y Andrès, vea Marcos 13:3), quienes posteriormente se los narraron a Mateo, Marcos y Lucas quienes NO estuvieron en el monte de la transfiguración (Mateo 17:1), NI en el momento cuando salieron del templo (Marcos 13:3). Fue por èsta razón por la cual pudieron transmitirlo a nosotros en sus respectivos evangelios. Volviendo al tema, Cristo se dispone a informar a Juan lo que ha de “suceder” y la “forma” en la que ha de suceder. Lo cuàl podemos corroborar haciendo una comparación entre los evangelios y el Apocalipsis.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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