El mismo Denario.
En una de las parábolas que Cristo les compartió a sus
discípulos nos muestra cómo el dueño de un terrado, contrata muchos campesinos
para que lo trabajen, y a todos les ofrece un denario de pago, salario
correspondiente a un día de trabajo hace dos mil años en Israel (Mateo 20:2).
Pues, el punto es el siguiente, al caer la tarde, y, a pesar què unos fueron
contratados desde la mañana y otros entrado el dìa, los fue llamando en orden
inverso. Es decir, primero a los últimos contratados y luego a los primeros
(verso 8), pero, a todos les pagò el mismo salario. Y nos cuenta la narración
que los que iniciaron al amanecer del día se enojaron porque esperaban recibir
más (verso 11). Sin embargo, el dueño les hizo reflexionar diciendo: ¿Por cuànto
os contratè? Y ellos respondieron: por un denario. Entonces ¿por què os
enojàis, acaso no puedo yo hacer lo que quiera con mi dinero? (verso 15). El
punto principal de la historia es el siguiente: El denario no es la “recompensa”
por nuestro trabajo en el reino, sino la “salvación” la cuàl es igual para
todos los que creamos en Cristo no importando la edad a la cuál hayamos sido
llamados (Juan 3:16-19). La verdadera recompensa por “nuestras acciones”, la
veremos por lo que está escrito en los libros de la vida Apocalipsis 20:12, y
por la intención con la que hicimos esas acciones.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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