El resultado de la codicia… muerte.

 


 

Codicia, el diccionario nos lo explica como: “El deseo o pasión por poseer muchas cosas o algo en especial”. Las escrituras, por medio del sabio Salomòn nos explican también que es, en el hombre (mujer), una desvirtud tan peligrosa que puede llevarnos a la muerte. Cuando nuestro padre Abraham salió bajo las órdenes de Dios a una tierra que no conocía, se llevó insensatamente a su sobrino Lot (Gènesis 11:31 y 12:5), quién, en su momento, y lleno de codicia, decide antes que el Tìo, elegir las tierras fértiles que colindaban con Sodoma y Gomorra (Gènesis 13:10). ¿Cuàl fue el resultado de esa decisión? Lot estuvo a punto de perder su vida en la destrucción de ambas ciudades; perdió a su mujer, y sus hijas aprendieron inmoralidad (Gènesis 18:20-21), no sucedió màs, sólo por la intervención de Abraham (verso 17). Veamos ahora la codicia de Judas Iscariote, quien no queriendo servir a su Señor “sin recibir paga alguna” (el que tenga oídos que oiga), lo vendió por 30 monedas de plata (Mateo 26:15). ¿Cuàl fue el resultado de esa codicia? Judas perdió su vida quitándosela él mismo (Mateo 27:5). El resultado de la codicia es muerte... Cuidèmonos de no justificarla. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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