Era y es más grande su misericordia.
Jacob, su nombre nos indica lo que era en su carácter: un
suplantador o engañador, y lo confirman los hechos cuando sustituye a su
hermano Esaù en la bendición del primogènito engañando a su padre Isaac (Gènesis
27). Pues bien, vemos en la historia que más adelante, cuando Jacob huye de su
hermano por lo que le hizo, resulta viviendo como destino con su tìo Labàn, el
cuál tenía dos hijas: Lea y Raquèl, de las cuales Jacob termina enamorándose de
èsta última, por lo que ofrece servir al Tìo Labàn por siete años para que se
la dè por esposa (Gènesis 29:18). Pero, el Tìo Labàn engaña a Jacob y primero
le entrega a Lea, por lo que Jacob se ve obligado a servir por otros siete años
al Tìo para obtener a su amada Raquèl. La historia a simple vista nos parece
cruel, pero profundizando un poco vemos su punto principal: ¡No importa què tan
torcidos y què tan engañadores hemos sido para con Dios, para con el hombre, o,
para con nosotros mismos, si luchamos tomados de la mano de Dios… tarde o
temprano recibiremos a nuestra amada Raquèl! (sea lo que sea, que èsta
signifique o represente para nosotros en la vida). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario