Jesús… de Nazaret.
Cuando Cristo se presentó ante el público simplemente dijo
soy Jesús… de Nazaret, no utilizó muchas pompas ni platillos como
coloquialmente decimos. Y, en las escrituras, cuando vemos personas
relacionadas con Cristo vemos repetirse el mismo patròn. Por ejemplo: Una de
las Marìas que le acompañaron que conocemos como Marìa Magdalena, era Marìa… de
Magdala por haber nacido allì. El gran apóstol Pablo, fue llamado Saulo… de
Tarso, porque era de esa ciudad. Què bueno sería, que cuando caminemos con Dios
la gente nos reconociera así: Nina y Esteban… de Monterrey; Pepe y Bony… de
Guadalajara porque allí residían; Lucìa… de Colombia quien había nacido en
Medellìn; Carlos y Tulio… llamados los Îtalos porque eran de Italia; Roberto y
Julio… de San Pedrito, porque allí iniciaron su ministerio. Etc. Pero, más
importante que el ser llamados o reconocidos por los demás por la región en
donde nacimos, o, iniciamos a desempeñar nuestro ministerio, es el ser
identificado por hacerlo con amor, sin interés alguno, y hasta el día que
seamos llamados por Jesús… de Nazaret (Mateo 24:45-46).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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