Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte once).
El apóstol Juan, aún en el cielo, ve una “pausa” entre los
primeros sellos y el último, el séptimo, cuyo objetivo es que cuatro ángeles SELLEN
a los siervos del Señor (Apocalipsis 7:1 y 3). Si los sellados son siervos del
Señor, y para ser siervo hay que ser creyente, entonces algo es seguro: En èste
punto AÙN no ha habido rapto alguno.
Más pruebas que el arrebatamiento o rapto NO será antes de
la gran tribulación, (séptimo sello), es el hecho que primero: Se nos dice que
son sellados para que NO sufran daño, por lógica, en medio de la gran
tribulación (Apocalipsis 7:3, profetizado en Ezequiel 9:4). Recordemos a Noè en
el Diluvio (Gènesis 7). Y, segundo: que Apocalipsis 7:13-14 nos explica: “Estos
que están con ropas blancas, ¿quiènes son?: Son los que han SALIDO de la gran
tribulación. Con razón Cristo lo primero que nos advirtió fue: MIRAD QUE NADIE
OS ENGAÑE.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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