Tinajas vacìas.
Una boda en Canà de Galilea que nos dejó muchas lecciones.
La primera: Para asistir a algún evento y ser testigo presencial de lo que
acontecerà… “tenemos què ser invitados” (Juan 2:1-2 y Apocalipsis 3:20).
Segunda: Para que algo o alguien pueda ser llenado de nuevo… “primero ha de
estar vacío” (Juan 2:3). Tercera: Para todo acontecimiento agradable o
desagradable que nos suceda en la vida… “todo tiene su hora” (Juan 2:4).
Cuarta: Hay actos que sólo Dios puede hacer como un milagro por ejemplo… “pero
hay actos que sólo nosotros podemos hacer, como vaciarnos por ejemplo” (Juan
2:7). Quinta: Por último, y lo más importante de todo, no olvidar la expresión de
Marìa madre hacia los empleados… “haced TODO lo que él os dijere” (Juan 2:5).
De nada nos sirve ser “invitados”; de nada nos sirve querer ser vaciados de lo
que somos; de nada nos sirve estar a la hora en punto de lo que ha de
acontecer; de nada nos sirve saber que sólo Dios puede hacer el milagro… si no
hacemos lo que nos corresponde hacer como él dice que lo hagamos. Noè NO
hubiera sido salvo si no hubiera obedecido en todo la palabra que recibió de
Dios (Gènesis 7:5). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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