Y viò Dios que todo lo que había hecho era bueno en gran manera.
Cuando leemos o estudiamos el libro de Gènesis, desde el
principio mismo nos damos cuenta la maravilla de Dios. Hizo un cielo que nos
protegiera y una tierra para que nos abasteciera (Gènesis 1:1). Separò la luz
para que trabajáramos de las tinieblas para que reposàramos (Gènesis 1:3). Así
también colocò estratègicamente las lumbreras en los cielos para que pudiéramos
discernir los tiempos y los acontecimientos en la vida del hombre por medio de
la astronomía en las profecìas (Gènesis 1:14). Creò los animales y las plantas
para que nos sirvieran de alimentos (Gènesis 1:24 y 25 y 9:3). Y, hasta que
todo estaba listo y en su punto òptimo, entonces y sólo entonces, creo a la
humanidad (Gènesis 1:26). Cuando hubo terminado su labor nos dice la palabra
que observó de nuevo todo, y exclamò: “Y vi, que todo lo hecho, era bueno en
gran manera” (Gènesis 1:31). ¿Por què entonces el mundo y la humanidad estamos
tan perdidos y desorientados? Simplemente porque NO hemos apreciado todo lo
bueno que Dios hizo por y para nosotros, sino lo utilizamos irracional y
egosìstamente (Gènesis 6:5 y Romanos 3:23).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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