La maldición de Adàn y Caìn.
Dios se dirige a Caìn y le dice:” ¿Què has hecho?, la voz
de la sangre de tu hermano clama a mì desde la tierra” (Gènesis 4:10). Dios
declaró más adelante que la “vida” está en la “sangre”, es la razón por la que
un creyente NO debe comer sangre de animal ni mucho menos humana (Levìtico
17:11). ¿Què causò el “clamor” de la sangre de Abel sobre Caìn? ¡Una maldición! (Gènesis 4:11). ¿Cuàl fuè esa
maldición? ¡Cuando labres la tierra… NO te volverà a dar su fuerza! (verso 12).
Ahora entendemos el por què, el trabajo del ser humano es tan fastidioso. No
solamente fue la sentencia a Adàn (Gènesis 3:17) sino también a Caìn… la
maldición de la tierra. Y, ¿Por què esas maldiciones? Por el mismo tema:
“pecado”. Eso nos explica el por què nuestro trabajo como varones tiene tantas
angustias, tantas limitaciones, tantas dificultades. Porque NO buscamos agradar
a Dios sino buscamos solamente nuestra conveniencia y eso nos lleva al pecado.
Pareciera que no viene al caso, pero el Excesivo amor al trabajo es por el excesivo
amor al dinero… y ese amor es tan sutil que encontramos cualquier sencillez
para justificarlo. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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