La solución a los problemas NO es ni el rapto ni nuestra muerte.

 


 

Nadie podemos negar que estamos viviendo tiempos difíciles, unos más que otros (la gran mayoría por cierto), porque, simplemente, ya pasaron los años de las vacas gordas de las que nos profetizò el patriarca Josè (Gènesis 41). Asi la situación, con familias enteras e individuos en angustias, hacemos lo que hizo el pueblo de Israel todo el tiempo que entró en las mismas situaciones… buscar a Dios. Este tema NO es malo, lo malo es que NO lo busquemos por amor a él sino como la solución “màgica” para nuestra pena. Dios ciertamente no se molesta porque le busquemos por uno u otro motivo pues su amor, su misericordia, su empatìa, y su tolerancia son infinitas, por ello nos dice: “Venid a mì todos los que estáis cargados y cansados” (Mateo 11:28). Pero, tampoco podemos creer por ello que el tan anunciado rapto de la Iglesia en general o personal sea nuestra solución, ni mucho menos en el momento que nosotros lo deseemos. Cualquiera de los dos serà en el tiempo que su Plan lo tiene establecido.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa