Las preguntas de Dios.
Adàn y Eva pecan en el huerto del Edèn comiendo de la fruta
que les había sido prohibida, Dios, como todos los días nos dice la escritura
baja a conversar con ellos y no los encuentra, entonces pregunta: ¿Adàn, en
dónde estàs tú? (Gènesis 3:9). En esa misma conversación pregunta: ¿Adàn, quièn
te enseñò que estabas desnudo? (verso 11). E inmediatamente cuestiona sin que
Adàn haya respondido aùn: ¿Has comido del árbol de que yo te mandè no comieses?
(mismo verso). Luego, dirigiéndose a Eva pregunta: ¿Què es lo que has hecho?
(verso 13). Preguntamos: ¿Si Dios es omnipresente y omnisciente, acaso no sabìa
y no había observado lo que había sucedido, cuándo, cómo y por què? La respuesta es sencilla: ¡Definitivamente
sì!. Pero él pregunta para que el “hombre razone” acerca de lo que hizo, no
para enterarse o razonarlo él. Hoy, nos sucede lo mismo, los cuestionamientos
de Dios son para que nosotros “razonemos” y entendamos por dónde vamos.
Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario