No hay tal paz, poder y prosperidad.
En un medio ambiente en donde el ser humano solamente
pensaba y buscaba hacer el mal de continuo, Dios vio sobre la faz de la tierra
a un Noè. Hombre justo delante de sus ojos y que quería agradar su corazòn
(Gènesis 6:5 y 8). Ante èsta comparación de actitudes y razones de vida con el
resto del mundo, nos dice la escritura que Dios se molestò, se disgustò, y se
sintió lastimado por tanta maldad (la palabra original es atsab, Gènesis 6:6)
NUNCA dice que se “arrepintió” de crear al hombre, simplemente porque él no es
hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta (Nùmeros 23:19).
Así, vemos que el único hombre sobre la tierra que verdaderamente amò, respetò
y honrò a Dios… se viò obligado a pasar 1 año y 10 dìas bajo las inclemencias,
sufrimientos, angustias, limitaciones y trabajos duros por causa del diluvio… y
por culpa de otros no de èl (Gènes 7:11 y 8:13-14). Y, muy a pesar de ese
ejemplo, como también podríamos mencionar al “justo Job” que perdió todo sin
razón aparente alguna (Job 1:21), muchos predicadores engañan a sus ovejas
predicando que ya estamos viviendo en el reino, y que un creyente, un hijo de
Dios NO TIENE POR QUÈ SUFRIR.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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