Si la palabra dice que nos Dios habla ¿Por què no lo oìmos?

 


 

No somos pocos los que nos quejamos que queremos o necesitamos escuchar la voz de Dios para saber què hacer. Tampoco somos pocos los que nos aferramos a su promesa: “Que el cielo NO se nos vuelva de bronce, NI la tierra de hierro”, es decir: Señor escùchame, y que mi trabajo sea productivo (Deuteronomio 28:23). Pero ¿Cuàl es la verdadera razón por la que NO escuchamos a Dios, siendo que él SIEMPRE está dispuesto a conversar con nosotros y fortalecernos? (2ª Crònicas 16:9). El libro de Deuteronomio nos da una respuesta lección desde su mismo inicio: “Acontecerà que si OYERES atentamente la voz de Jehovà tu Dios…” (Deuteronomio 28:1). Y, en el Padre Nuestro Cristo nos enseñò otra respuesta lecciòn: “Hàgase tu voluntad aquí en la tierra como allá en el cielo (Mateo 6:10). ¿Entendemos Ahora?. Primero: Dice en Deuteronomio que ESCUCHEMOS no dice que nos hinquemos a hablar y hablar; a pedir y pedir sin dejarlo hablar a èl. Y en Mateo dice que esperemos se haga SU VOLUNTAD no la nuestra, o sea, que la “petición” la demos nosotros y que la “solución” la de él, no que haga lo que nosotros pedimos y proponemos. ¿Capisco? (ahora sì podemos decir: Entiendo). Quizàs no lo oìmos… simplemente porque no lo dejamos hablar. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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