Que no haya sucedido no quiere decir que no sucederà.
En tiempos de Noè, Dios le dijo que pregonara (profetizara)
por 120 años que vendría un juicio por agua, pero, como nunca había llovido
sino un vapor subìa de la tierra las gentes no le creyeron a Noè, pero sucedió
que vino una lluvia torrencial por 40 dìas que acabó con todos (Gènesis 2:5 y
7:17). Dicho juicio vino sobre la tierra porque nos cuenta la escritura que las
gentes se habían “corrumpido” en gran manera (Gènesis 6:5). Hoy en día, el
mundo se ha corrompido a niveles de antaño, no hay noticia nueva que no nos
deje con la boca abierta. Cuando literalmente creemos que hemos visto y oìdo de
todos los pecados… surge uno peor que los anteriores. No creamos, que como
nación o como individuos nos podremos librar de un juicio de esas categorías si
no honramos a Dios, sino por el contrario nos corrompemos con las maldades de
èste mundo (Mateo 24:39 y 51; 25:41; Juan 3:18-19).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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