Si no lo logró el Señor: ¿Què podemos esperar nosotros?
El Señor lleva a sus discípulos al huerto de Getzemanì con
èsta advertencia: “El pastor será herido
y las ovejas dispersas” (Marcos 14:27). Fueron pues al huerto, y estando allí,
les dijo: “MI alma está triste hasta la muerte, quedaos aquí y velad” (Marcos
14:34). En tres ocasiones les dijo lo mismo y en las tres los encontró a TODOS
dormidos. Veamos la situación: “Cristo está en sus horas más oscuras, sus
amigos, los hombres a los que les ha confiado sus más grandes tesoros, aquellos
sobre cuyos hombros estaba dejando la responsabilidad de una población mundial
colapsada, y que eran los señalados para salvarla… no le responden y se durmieron”.
La pregunta del millón es: ¿Por què cuando en nuestras horas más oscuras,
cuando necesitamos un consuelo, nos molestamos tanto porque los que creemos
nuestros amigos y los que verdaderamente lo son… no velan con nosotros, si los
amigos del Cristo no lo pudieron hacer? ¿Acaso nosotros también no pecamos en
ese sentido, con la falta de empatìa para las angustias de nuestros llamados
amigos en sus momentos difìciles? Si tenemos un amigo fiel… cuidémoslo.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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