Y los ojos les fueron abiertos.

 


 

Cuando Adàn y Eva fueron puestos en el Edèn eran inocentes e inmensamente felices. Lamentablemente, y a pesar de esa inocencia, el pecado entró en ellos y nos dice la escritura que: “Sus ojos les fueron abiertos”, y fue hasta entonces que sintieron “vergüenza” por su desnudez (Gènesis 3:7). Con razón, ahora que nosotros ya no somos inocentes en el sentido del conocimiento del bien y del mal, porque ya nacimos con los ojos abiertos, nos sentimos tan mal cuando mentimos al pròjimo; cuando le robamos tiempo, dinero o su dignidad a alguien; cuando engañamos a otros y a nosotros mismos “justificando” acciones que SI queremos hacer, y, buscamos “pretextos” para lo que NO queremos hacer, etc. ¿Por què sentimos vergüenza interna por ello?  Simplemente porque tiramos a tierra el respeto por las leyes que Dios nos ha puesto por delante (Levìtico 20 y Deuteronomio 5). Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa