El engaño.

 


Cristo dijo que el “núcleo, el meollo o clave” para identificar cuándo iniciaban los últimos días de la humanidad como la conocemos hoy en día era que abundarìa el “engaño” (vea Mateo 24:4; Marcos 13:5; Lucas 21:8). Muchos comerciantes venden libras de 14 onzas; el financista no te da tiempo a leer la letra pequeña; quien te presta dinero te jura y perjura que nunca “olvidarà” el favor, pero ya va con la idea de “olvidar” la deuda, etc. Todo el mundo que nos rodea nos engaña, y nosotros mismos tendemos a engañarnos a nosotros mismos y a otros. Ese, ya es un problema con el que lidiamos todos los días, pero el mayor engaño está por venir: La gente dirà: “Ya viste què culto; es un gran académico; mirà què elocuencia la que tiene; cómo domina todos los temas de política, religión y economía; la gran mayoría de personas le sigue; y hasta trajo la tan anhelada paz al pueblo de Israel; las organizaciones mundiales le han galardonado, etc.” ¿Còmo se te ocurre decir que ese gran personaje es el ANTICRISTO? Pero las escrituras nos tienen una gran noticia: “SÌ, ES ÈL”, ese que millones creerán es un gran personaje, un gran salvador… será el anticristo (Daniel 8). Pero solamente reconocerán èste falso mesìas… quienes conozcan al verdadero.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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