Hoy… no es suficiente.
Hace 60 ò 65 años siendo nosotros niños, cuando alguna
señorita se iba a casar se escuchaban conversaciones como la siguiente: ¿Y con
quien se casa? Ahhh, con Carlos Gonzales. Y la siguiente pregunta era: ¿Los
Gonzales de la Villa de Guadalupe o los de la barranquilla? NO, de la Villa de
Guadalupe. ¡Ay que bueno, ellos sì son de “muy buena familia” porque los de la
Barranquilla son unos tales por cuales!. Y resultaba que los de la Barranquilla
eran unos tales por cuales porque UNO de ellos había hecho algo vergonzoso, y, por
ese “delito” se pasaba llevando a todos los demás de la familia. Hoy, eso de
decir: “Es de muy buena familia, ya no es suficiente”. Escrituralmente, para un
creyente, Dios dispuso lo siguiente: “Cuando Jehovà, tu Dios, te haya introducido
a la tierra prometida (confesión de fè), no emparentaràs con nadie que no sea
de tu pueblo (creyente), pues si emparentas con gentes del mundo (pueblos de la
tierra prometida), DESVIARAS tu camino de mi presencia” (Deuteronomio 7).
Entendemos la lección: Hoy en día, siendo creyente, no emparentemos con
personas que NO sean creyentes. ¿Y si ya lo hicimos? Entonces a orar mucho para
que se convierta, no hay otra solución. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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