Las aguas suelen desbordarse.
¡Cuàntas veces en nuestras vidas y caminatas cristianas nos
sentimos desconsolados porque sentimos que las aguas se están desbordando sobre
nosotros! No alcanzamos a entender el
por què, si luchamos por nuestra familia; si lo estamos haciendo lo más honestamente
posible; si lo hacemos con amor… simplemente no salimos adelante. En las
escrituras hay varias historias que acontecieron al pueblo “escogido” de Israel
que nos ayudan a entender nuestra situación. Ejemplo: Israel acaba de pasar 40
años en el desierto luego de salir de 400 años en esclavitud en Egipto, están
por tomar la tierra prometida que Dios les ofreció, y se enfrentan a otro
problema màs, para entrar a ella deben pasar primero el rìo Jordàn, que para
ese tiempo (tiempo de la ciega) se desborda (Josuè 3:15 y 17). ¿Cuàl es la
solución que Dios les da? Que el arca
del pacto llevada por los sacerdotes (representación de la presencia de Dios
entre ellos primero, y luego de la autoridad impuesta por Dios) pase primero,
luego el pueblo. ¿Sì entendemos la lección?
Siempre que tengamos aguas desbordadas en nuestra vida, la solución es
acudir al Señor, buscar una autoridad impuesta por Dios… y entonces tomar
iniciativas. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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