No son coincidencias… es el plan de Dios

 


En la vida se nos presentan circunstancias que en su momento nos son desconocidas, pero que con el tiempo nos damos cuenta que estaban perfectamente planeadas por Dios. Mostramos dos casos: El primero, un niño que año con año que iba de vacaciones, le encantaba que sus padres le llevaran a una determinada ciudad del occidente de su país, ya mayor conoció a una jovencita que casualmente era de esa zona, y hoy, 20 años más tarde están establecidos allí con sus hijos. El segundo, un joven colegial que todas las mañanas antes de irse a sus estudios, escuchaba en una radio melodías de Tony Bennett, pero especialmente la que lleva por título “Dejè mi corazón en San Francisco”. Quien le diría a èste joven que 40 años después, iba a estar viviendo en su segundo matrimonio luego de una viudez… precisamente en San Francisco. “Cuànta razón tuvo el profeta en escuchar del Espìritu: `Porque yo sé los planes que tengo para vosotros" --declara el SEÑOR-- ``planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza mejor” (Jeremìas 29:11), todo lo que nos acontece NO son coincidencias sino es el plan de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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