Perdòn pero no puedo con esto.

 


 

Hubo un tiempo en el cuál el profeta Isaìas decía lo que el pueblo no solamente necesitaba sino quería oír: “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia” (Isaìas 9:1).  “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David” (Isaìas 9:6-7). Hasta aquí, todos felices, pero: ¿Què sucedió, cuando Isaìas hablò que ESE libertador primero había de sacrificarse y hasta después de largos días vendría a gobernar? Entonces dijeron: ¡Perdòn, pero no puedo con esto! (Isaìas 53). ¡EXACTAMENTE lo mismo nos está sucediendo hoy en día en el tema espiritual!  Muchos son los que pregonan paz, paz, y paz, pero no hay ni vendrà paz. Con razón el Señor orò así: “Padre te ruego que los guardes de èste mundo, porque están en èste mundo, pero no son de èste mundo” (Juan 17:15). Ahora, sin él en el corazón, definitivamente, NO podemos con esto. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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