Y les pondrè jóvenes por príncipes.
En el
transcurso de la historia humana podemos ver que una de las bases o columnas de
las civilizaciones, de los pueblos y de la familia… fueron los ancianos. Cuando
Israel se cansa de tener jueces por lìderes (1ª Samuel 8:4), Dios les pone reyes,
pero llega uno, Roboam, quien no quiso seguir el consejo de los ancianos sino
tomó el de los jóvenes, y el resultado fue que personas murieran, otros huyeran,
e Israel se apartò de la casa de David (1ª Reyes 12:7,8,11,18 y 19). Más tarde,
uno de los grandes profetas del pueblo de Israel, Isaìas, le dice al pueblo
como sentencia: “Jehovà de los ejércitos PONE a jóvenes por príncipes, y a
muchachos a que sean sus señores, y el pueblo se hará violencia unos a otros,
el joven se levantarà contra el anciano; y el villano contra el noble” (Isaìas
3:1,4-5). Eso es lo que sucede cuando un pueblo DECIDE VOLUNTARIAMENTE seguir
al hombre joven y dejar de seguir a los ancianos sabios, reverentes y
referentes que Dios ha puesto sobre de ellos. Selah.
Señor: Danos
un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario