Y luego de lijar… una mano de pintura más.
Todos admiramos un buen mueble por ello los antiguos son
tan valiosos, pues su elaboración llevó mucho trabajo. Actualmente todo se hace
a máquina, a computadora, en serie, en línea, etc. Porque estamos viviendo una
época “instantánea”, los afanes nos roban el tiempo, y no podemos invertir
mucho en algo que no será remunerado por su falta de reconocimiento. Los
muebles antiguos se construìan lijando varias piezas de madera hasta dejarlas
como se dice “bien acabadas”, para luego pintarlas o barnizarlas, y luego
volverlas a lijar. Mientras más veces se hiciera ese proceso mejor quedaba la
pieza porque el poro de las maderas quedaba màs sellado. Con èste ejemplo
material, quizás podamos entender mejor el aspecto espiritual, el Señor a sus “elegidos”
(Efesios 1:1-6), los lija y los pinta o barniza; los lija y los pinta o los
barniza, y los vuelve a lijar y los vuelve a pintar o barnizar hasta que están
“bien acabados”… es entonces cuando los expone (1ª Timoteo 3:1-7). Como dice un
narrador de deportes, entendamos algo: “En èste tema…el sufrimiento viene
incluido” (Hechos 14:22).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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