Cuando ni las làgrimas ni el arrepentimiento valgan.
Saùl era el designado hijo mayor para la doble porción de
la herencia pero la menosprecio, y nos cuenta la escritura lo siguiente: “Porque ya sabéis que aun después, deseando
heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el
arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:17). Se nos dice
también de Judas: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era
condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales
sacerdotes y a los ancianos… y fue y se ahorcò” (Mateo 27:3 y 5). Con razón la
escritura nos incita en estos últimos tiempos: “Buscad a
Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje
el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová,
el cual tendrá de él misericordia” (Isaìas 55:5-6). Y, antes de
la venida de Cristo, evidencias de lo cuál ya tenemos, nuevamente se nos declara:
“El que es injusto, sea injusto
todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía” (Apocalipsis 22:11).
¡Aprovechemos el tiempo ahora que Jehovà aún está cercano, porque está cercano
el día en el cual ni las làgrimas ni el arrepentimiento servirán para algo!
Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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