Cuando NO obedecemos o lo hacemos a medias.
El primer consejo que Dios le da a la humanidad,
especialmente a SU pueblo es: “Acontecerá
que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios” (Deuteronomio 28:1). Y
luego de ello, remarca todas las bendiciones que la obediencia implica. En el
Nuevo Testamento el Espìritu de Dios manifestado en el apóstol San Pablo nos
dice: “Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la
cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios” (1ª Corintios
11:3). No obedecer a Dios u obedecerle a medias tenemos què entender que trae
consecuencias serias. Veamos lo que sucedió con Adàn y Eva: “De todos los
frutos que hay en el huerto podéis comer, menos del fruto del bien y del mal”
(Gènesis 2:16-20), pero comieron y condenaron a la humanidad a vivir con
esfuerzos y fuera del Edèn. Dios le dice a Lot: “Salgan de Sodoma y NO vean
atrás” (Gènesis 19:17), la esposa de Lot salió…pero obedeció a medias y volviendo
su rostro quedó convertida en estatua de sal (verso 26). La desobediencia total
o parcial trae muchas penas, las cuales podemos ver con detalle en Deuteronomio
28:15-68.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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