Hincados y humildes.

 


 

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4). Si tan sólo no olvidáramos nunca que no fuimos nosotros quienes eligimos seguir a Cristo sino fue él quien nos eligió a nosotros… jamás olvidaríamos estar hincados y humildes delante de él, en lugar de estar de pie y altivos. Con razón también nos exhorta con el siguiente pensamiento: “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable, bondad y HUMILDAD” (Colosenses 3:12). También en otra sección de las escrituras resa: “Humíllense delante del Señor, y él los exaltará (Santiago 4:10). Y podríamos cerrar con el siguiente: “El altivo será humillado,
pero el humilde será enaltecido (Proverbios 29:3). El Espìritu del Señor nos guìe para que en lugar de estar parados y altivos delante de él (decretando, declarando y proclamando)… más bien entendamos que debemos estar hincados, humildes, suplicando y agradecidos. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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