No desmayemos.
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en
vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”
(Filipenses 2:6). El alcohólico promete no volver a beber… pero cae varias
veces antes de vencer; El adùltero se arrepiente y lucha una y otra vez… hasta
que triunfa; el mentiroso batalla consigo mismo en muchas tentaciones… hasta
que lo logra. En resumen, la vida NO es fácil, y para quien la desea vivir
agradando a Dios… menos. Por algo la palabra de Dios en su total sabiduría y
conocimiento humanos nos declara: “Porque el deseo de la carne es contra el
Espìritu, y el del Espìritu es contra la carne” (Gàlatas 5:17). Sì, el creyente
es un soldado que está en continuas batallas, y, puede perder algunas, pero
nuestro Dios nos ha dicho también: “No temáis, ni os acobardéis delante de esta
gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios” (2ª Crònicas
20:15). ¡No demayemos!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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