Señalando a Dios.
El ser humano tiene un problema muy serio cuando toma
decisiones arbitrarias sin tomar en cuenta a Dios, porque luego, cuando los
resultados no son los esperados acostumbramos señalar a Dios como el
responsable en lugar de señalarnos y culparnos a nosotros mismos, le sucedió a
Job, un hombre justo delante los ojos de Dios, dicho por Dios mismo (Job 1:1). ¿Acaso
no nos sucederà a nosotros? (Job 40:8). ¿Còmo inicia todo? Pues como ya se
dijo: Tomamos una decisión sin tomar en cuenta a Dios, y como nos va bien,
creemos que no necesitamos a Dios para la segunda decisión, y peor aún si nos
va bien también en la tercera… nos olvidamos de èl, pues ya “nos” demostramos
que no nos hace falta para opinar. Ya lo dijo el salmista: “No seas sabio según
tu propia opinión” (Salmo 3:7). Si seguimos tomando decisiones sin consultar a
Dios llegarà el momento en el cuál el fracaso nos muestre su rostro, y
estaremos juzgando y condenando a Dios por habernos desamparado… cuando NUNCA
buscamos su amparo, o, simulamos haberlo hecho. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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