Como periòdo menstrual.
Si alguien nos pregunta cómo nos vemos delante de los
hombres, difícilmente nos señalamos como menos que otros, como inferiores a lo
que la gente logra ver en nosotros cuando estamos en público. Es más, es
precisamente cuando estamos en público que somos más falsos, delante de la
gente no eructamos a no ser que sea muy espontàneo o incontrolable; delante de
la gente evitamos sacar un gas; delante de la gente no expresamos nuestra ira o
nuestra còlera; delante de la gente evitamos cometer errores de etiqueta al
comer o al actuar. ¿Por què? Porque queremos la simpatía, la aceptación,
queremos ser ejemplos y demostrarles a los demás què, aunque por dentro no lo
querramos aceptarlo por fuera queremos sentirnos mejores o superiores a los
demás o al menos a la mayoría, y más, delante de nuestros detractores. La
palabra de Dios nos dice en Isaìas 64:6: “Que todas nuestras obras son como “el
asqueroso trapo del periòdo menstrual de la mujer” (Ed Beged en hebreo). Bien
haríamos en luchar contra nosotros mismos, y tratar, de ser en privado como
aparentamos ser en público (Romanos 3:23). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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