Cuando se es el dueño.
En una empresa, en una casa,
en un equipo de deportes, etc. se hace lo que el dueño de dicha entidad manda.
En lo espiritual vemos que sucede lo mismo. Hace varios milenios, un grupo de
personas amantes de Dios se fueron convirtiendo poco a poco en amantes de sì
mismos hasta convertirse en religiosos más que en espirituales haciendo de la
casa de Dios SU casa. A tal extremo, que además de las 10 leyes simples que
Dios había impuesto, ellos pusieron sus ojos en otras 613. Así, vemos un tiempo
durante el cuál ellos (los religiosos) no hacían nada en sábado porque era
sagrado… hasta que vino alguien y hacìa hasta milagros precisamente en sábado
(Juan 5:1-9); ellos (los religiosos) no empezaban a comer si no se lavaban las
manos… èste hombre y sus seguidores comìan sin lavarse las manos (Mateo
15:1-2); ellos (los religiosos) no se juntaban con gentiles, prostitutas,
ladrones o mentirosos…èste hombre sì lo hacìa y los llegó a amar tanto que transformò
sus vidas y lo siguieron (Mateo 9:9-11). ¿Por què podía èste hombre hacer todo
lo que estaba prohibido según los religiosos? Simplemente porque él era, es y
seguirá siendo el dueño (Salmo 24:1 y Juan 1:1-3).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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