Jacob y Esaù… una guerra anunciada.
Isaac duerme con Rebeca y èsta concibe de gemelos, Esaù y
Jacob. Y, cuando Dios le explica la situación se la da dándole una profecìa que
ni ella, ni cientos de generaciones entenderìan: “Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde
tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor”
(Gènesis 25:23). Jacob, el menor, más adelante se convierte en Israel, de quien
descienden las 12 tribus del pueblo Israelì (elegido por Dios por eso dice que
a Jacob amò). Y, Esaù, el mayor, se convierte en el pueblo árabe de quien
descienden todos los pueblos que hoy son musulmanes (Gènesis 32:28). Y la
profecìa se está cumpliendo: El mayor (Esaù y sus descendientes) llegó a ser
mucho más fuerte que el menor (Jacob y sus descendientes), pero, recordemos “escrito
está” el mayor servirà al menor. Nunca, los descendientes de Esaù estarán por
encima de los descendientes de Jacob. La historia lo prueba, siendo un pueblo
mucho más pequeño no ha podido ser dominado ni vencido por su hermano mayor...
ni lo será (Ezequiel 38 y Salmo 83). Jacob y Esaù, dos pueblos dentro de un
mismo vientre, una guerra anunciada en donde por disposición divina… el mayor
nunca ganarà al menor. Repetimos “escrito está”.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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