Me perturbas y yo necesito paz.
Hace un tiempo me contó un hermano que comparte
Apocalipsis, que le llamó una persona a quien se lo compartìa, para decirle que
por favor no le quitara la paz con pensamientos apocalípticos, porque ella es
una persona “muy ocupada” y necesitaba paz para poder trabajar. Que “no tiene
tiempo” para andar perdiendo en pensar en el fin de los eventos, del mundo o
del hombre como lo conocemos hoy. En otras palabras, como piensan muchos: “Si
no hablamos del tema… no sucederà y punto”. Concluimos con el hermano, que bien
dicen las escrituras: “He aquí,
sus oídos están cerrados, y no pueden escuchar. He aquí, la palabra del SEÑOR
les es oprobio; no se deleitan en ella”. Estamos viviendo en un contexto de
destrucción inminente pero las gentes NO quieren escuchar porque NO tienen sus
ojos y sus oídos puestos en Dios sino en lo material, y esto, NO es nada nuevo
(Jeremìas 6:1-10). Triste nuestra posición como divulgadores de la palabra de
Dios, somos pocos los que leemos las escrituras, menos aún quienes la entienden
y nos la quieren explicar… y muchos, los que aún llamándose creyentes no
solamente niegan al divulgador sino niegan el mensaje. Si, lo mejor que podemos
hacer es NO perturbar la paz de quienes NO quieren oìr eso dijo Cristo (Mateo
10:14). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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