No perdamos la fe.

 


 

Vivimos tiempos de angustias aunque muchos lo quieran negar con frases positivas o declaraciones fuera de lugar. Cristo nos dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero que no nos preocupáramos porque él había vencido al mundo (16:33). Entonces la pregunta es. ¿Quièn es mayor que Cristo para decirnos lo contrario?. Ahora bien, ciertamente Cristo nos advirtió de las penas y las angustias, pero también nos consolò diciéndonos y mostrándonos que él vino para vencer a las potestades del mal que gobiernan èsta tierra desde la caída de nuestros padres Adàn y Eva (ver Gènesis 3). ¿Còmo entonces logramos tener paz en medio de la tormenta? Las escrituras mismas nos lo enseñan: “Acercaos confiadamente al trono de misericordia” (Hebreos 4:16). No “incitamos” a pecar voluntariamente, pero como ejemplo de las respuestas de Dios a un pecador veamos al rey David y al rey Salomòn, cómo, con marcados pecados cometidos fueron escuchados cuando clamaron a Dios luego de su arrepentimiento.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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