Pérdida de tiempo.

 


 

La abuela nos decía cuando nos miraba lentos o con la vista perdida: “Hacè algo, que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran”. En las escrituras el Espìritu de Dios es mucho más puntual, pues dice: “Despìertate tú que duermes, y levántate de los muertos” (Efesios 5:14). En otro momento, Cristo dijo: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22). ¿Què significa lo que las escrituras y Cristo nos dijeron? Pues la explicación más clara se la dieron a Nicodemo cuando le dijeron: “Es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:1-6). En otras palabras todo ser viviente que camina pero que NO ha aceptado a Cristo como su Señor y Salvador… es un muerto que camina, tan muerto como los que están en el cementerio. Con la diferencia que los que están en el cementerio ya no tienen opción “de” y “a” nada (Eclesiastés 9:5-6), pero los muertos que caminan pueden llegar a tener vida en Cristo nuestro Salvador (Juan 3:16-19). Por ello, no perdamos el tiempo en afanes (aunque ciertamente tenemos que ser responsables) sino en buscar el reino de Dios y su justicia… y el Señor agregarà lo material a nuestras vidas a su tiempo.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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