Si orando soy dèbil
Tenemos un amigo al cuál las personas le preguntan: ¿Por
què te levantàs tan temprano si ya no tenès obligaciones como antes? La
respuesta que diò fue muy sencilla: “Si orando peco… què fuera de mì si no lo
hiciera, y, a esa hora nadie me estorba”, nos hizo recordar el verso que
escribiera el apóstol Pablo estando en Corinto: “Orar sin cesar” (1ª
Tesalonicenses 5:16). Ahora entendemos mejor aquellas porciones de las
escrituras en donde nos dicen: “Y Abraham levantò altar a Jehovà” (Gènesis
12:6-7; 22:9-19; 26:25). Y entendemos el por què Cristo se retirò tantas veces
a orar a solas, lejos hasta de sus discípulos. La oración, como dijo el amigo,
nos une tanto a Dios, que cuando la tentación llega nos aleja de ella porque el
Espìritu de Dios nos reprende para no hacer lo malo, y nos recuerda todos los
beneficios que hemos recibido para tener gratitud. Por ello, la expresión: “Si
orando peco… què fuera de mì si no lo hiciera”, es valedera. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario