Y bendijo Jehovà el postrer estado
Dicen las escrituras que
“todos” somos pecadores (Romanos 3:23), por lo tanto todos estamos destituidos
o descalificados para ir a la gloria de Dios. Pero, por ello Dios, en su gran
amor hacia la humanidad nos proveyó de un “Salvador”, Cristo su Hijo unigènito
(Juan 3:16-19). Ha habido hombres de gran fe que han dudado de Dios en
determinados momentos de su vida, como le sucedió a Job, el hombre justo
delante de los ojos de Dios (Job 1:1). Sin embargo, luego de meditar en lo
personal, y de tener una conversación larga y profunda con Dios, Job se diò
cuenta que realmente es la misericordia de Dios la que nos permite o nos omite
ciertas situaciones en la vida. Y, esto lo entendiò hasta que llegó a conocerle
realmente (Job 42:5). Job, luego de haber tenido mucho y haberlo perdido todo,
y, luego de orar por sus amigos es restituido al doble en lo que poseìa,
viniendo a ser su postrer estado mejor que el primero (Job 42:10-17).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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