El descanso o reposo.

 


Semanas atrás leímos el siguiente lema: “El descanso… es la justa recompensa al trabajo del ser humano”. Nos encantò el lema pues es exactamente lo que Dios ha prometido a todos los que le amamos y luchamos por seguirle. Cuando una persona en lo natural fallece, una de las últimas frases que dicen los sacerdotes o ministros que celebran la ceremonia de la sepultura del cuerpo es: “Señor, dale el descanso eterno”. Dios mismo, nos narra la escritura, que cuando terminò la creación del universo y del mundo actual… descansò el séptimo día. (Gènesis 2:2). Es, para todo creyente, no solamente un ejemplo sino una paràbola o lección, pues en el séptimo milenio del ser humano, el reposo para los que le amamos y luchamos por seguirle… vendrà (2ª. Pedro 3:8). Sì, Dios nos ha ofrecido un descanso o reposo eterno a quienes le amamos, le creemos, y luchamos por seguirle. Que todos somos imperfectos, que todos fallamos, que todos tenemos que efectuar una lucha, cierto, lo dice su palabra en Romanos 3:23, pero su presencia y su misericordia siempre estaràn con nosotros para ayudarnos a alcanzar ese reposo (Mateo 28:20).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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