Fajas, cremas y maquillajes.

 


 

Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de ver un reportaje que decía: “Las famosas sin maquillaje”. En dicho reportaje se presentaban en paralelo las fotografías de “con” y “sin” maquillaje de varias artistas. La diferencia en casi la mayoría de ellas era abismal, algunas casi ni se reconocían al verlas al natural pues se veìan demacradas, tristes y opacas, más bien resaltaba la falsedad de una realidad desvirtuada. ¡Cuànta similitud, pensamos, con el maquillaje espiritual que nosotros manejamos como creyentes! Con razón la escritura nos habla de: “El propósito de nuestra instrucción es el amor {nacido} de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1ª Timoteo 1:5). Pensamos, ¿Si en lo material se siente tanta frustración de ver el engaño? ¿Cuànto más será en lo espiritual, el día que todo lo oculto sea descubierto (Mateo 10:26) y los demás miren lo que realmente èramos o somos, y por supuesto, que nosotros miremos lo que ellos eran o son?  Si, las fajas, cremas y maquillajes espirituales nos hacen ver “aceptables y hasta santos” delante de los demás pero es un total engaño. Meditemos

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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