La batalla final está cerca. (Parte uno)
La palabra de Dios nos dice
lo siguiente: “Abraham con Sara fueron los padres de Isaac (Gènesis 17:19);
Isaac con Rebeca fueron padres de gemelos: Esaù, el mayor; y Jacob, el menor
(Gènesis 25:21 y 26); y, Dios le revela a Rebeca lo siguiente: “Dos naciones
hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; un pueblo
será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirà al menor (recordemos que
el mayor era Esaù) (Gènesis 25:23). Era costumbre en Israel que el varón que
nacía primero en una familia, tenía el derecho a la doble porción de la
herencia (porque él es el principio de
su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura, Levìtico 21:17). Pues
bien, cuando crecen resulta que Esaù “rechaza o menos precia” ese privilegio
(Gènesis 25:32), privilegio que Jacob sì amò, y esa es precisamente la raìz de
la batalla final (prueba: Esaù planea esperar que muera Isaac para matar a
Jacob, Gènesis 27:41). Ahora bien, notemos algo, Jacob NO robò ese privilegio
sino que Esaù se lo VENDIÒ (Gènesis 25:33). Con razón Dios dice en determinado
momento: “A Jacob amè, a Esaù aborrecì” (Romanos 9:13 y Malaquìas 1:1-3). Otro
detalle importante que vemos en èsta porción de las escrituras es: Esaù, es
llamado también EDOM, NO olvidemos èste punto porque es MUY importante para
nuestros días (verso 30 y Gènesis 36:1).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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